El amor no entiende de cromosomas

Hoy es el Día Mundial del Síndrome de Down, y por eso, este post está dedicado a esas personas tan especiales. Yo tengo la suerte de conocer muy de cerca a dos de ellos, y a sus mamás, mujeres todoterreno de esas que, de verdad, pueden con todo, siempre tienen una sonrisa en la boca y siempre están dispuestas a ayudar a los demás.

Como dice Elena, hay personas que nacen especiales para hacer felices a los demás.

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Elena y yo hemos tenido la suerte de formar parte del precioso proyecto que, durante 21 días ha hecho Susana en su blog Grow Up With Down,“Tengo un doWn EXTRAordinario” para que distintas personas dieran su opinión sobre el síndrome de down, y así conseguir normalizarlo porque son simplemente niños, sin más, sin etiquetas ni prejuicios de ningún tipo.

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Este fin de semana le pregunté a mi hijo mayor qué era para él el Síndrome de Down y, para explicarlo, escribió este microrelato:

“El 21 de marzo era un día normal, y al igual que todas las mañanas, me dirigí a la notaría a trabajar. No obstante, el día cambió en cuanto crucé la puerta de mi despacho. Días atrás, mi compañero había sido despedido, y allí, delante mío se encontraba en ese instante el sustituto. Cualquier persona se extrañaría ante esa escena, pero a mí no me sorprendió lo más mínimo el hecho de que el nuevo miembro fuera una persona con síndrome de Down. A continuación, mi jefe me lo presentó. El hombre se levantó, me dio la mano, y sonrío. Al ver ese rostro, al presenciar esa expresión facial, una ola de recuerdos se me vino a la mente.

Tiempo atrás, cuando tenía unos 5 años, me encontraba con mi abuelo en el parque. Esas imágenes mentales eran tan claras como si hubiera sucedido ayer. Me levanté del banco en el que estaba sentado, y, al igual que cualquier otro niño, me dirigí, con ganas de jugar, hacia un chico que se encontraba en el tobogán. Al principio me parecio una persona muy grande, y no estaba seguro de sí era de mi edad, pero no me importaba. El crío se deslizó por la superficie roja, y me acerqué hacia él. Le pregunté si quería jugar en el arenero, y a esta petición contestó con una especie de sonrisa y se acercó deliberadamente hacia mí. Yo huí a terrorizado hacia mi abuelo y me abracé a su pierna. Miré arriba, y él me sonrió. Me subió a sus brazos y, entonces, me lo explicó.

—Veo que te has asustado con ese niño. Es normal, pero debes entender una cosa. No todo en este mundo es habitual, y no debes reaccionar con miedo ante las cosas nuevas

—¿Pero qué le pasaba a ese niño?—creo que le pregunté en aquel instante

—Cada persona es diferente. Cada uno tiene distintas ventajas y desventajas. Al nacer, a cada persona le dan caramelos. En total, unos 46. 46 caramelos son los que a ti te han dado, los que a mí me han dado, los que a mamá le han dado, y los que a tu padre le han dado. Con esos caramelos, tendremos que valernos durante nuestro camino, es decir, la vida. Sin embargo, hay algunas personas que reciben, porque Dios quiere, menos caramelos, y, por lo tanto, les cuesta un poco más recorrer este camino. Ese niño es una de esas personas

—¿Por eso es tan raro?

—No es raro, es diferente, pero, lo que nunca cambia, pues no depende en absoluto de esos caramelos, es el amor. Y esa es la clave más poderosa para recorrer este camino con éxito. Ahora, quiero que te acerques a ese niño, y empieces a jugar con él

—¡Pero se ha abalanzado sobre mí!

—Confía en mí, e inténtalo

El recuerdo más vivo que mantengo es el que viene a ahora. Me separé de la pierna del anciano, y andé hacia el niño, que estaba ahora en el arenero. Me senté, le propuse jugar por segunda vez, me miró a los ojos, sonrió, empezó a aplaudir, se acercó a mí, y me abrazó.”

Dedicado a todas las personas con síndrome de down y, especialmente, a Guzmán y Bizcochete

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  1. Muchas gracias, Guzmán es precioso y su mamá Bárbara es un encanto. Muchas gracias por dedicar este post con tantísimo amor a los niños con síndrome de Down que hoy celebran su día. Nunca dejan de sorprenderme tus palabras. Siempre preciosas, siempre oportunas. Gracias Un besazo gracias por ser EXTRAordinarias

    1. ¡¡¡¡Bizcochete y tú si que sois EXTRAORDINARIOS!!!
      Un beso gigante Susana,

      Sandra y Elena

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