Porqué empecé a tejer y algún consejo

Lo que pienses, lo serás
Lo que sientas, lo atraerás
Lo que imagines, lo crearás
(Buda)

¿Porque empecé a tejer.. otra vez?

Hace muchos muchos años, mi abuela me enseñó a tejer, sentada a su lado en el sofá de su casa con unas agujas de metal larguísimas, casi más grandes que yo, y restos de lana que tenía por casa. La recuerdo mucho tejiendo, con Kissi, su perro, en su regazo, y la bolsa de labores en el suelo, a su lado, una bolsa en la que a mi me encantaba hurgar porque estaba llena de tesoros, como el coche de mi amigo Pedro, en el que siempre encuentras lo que menos te esperas, pero esa es otra historia….

Y mi abuela me decía “no tienes paciencia”… ¡y cuanta razón tenía!, yo era pequeña y solo quería ver terminada la bufanda para ponérsela a mi muñeca, pero los puntos se me escapaban cada dos por tres, y otra vez vuelta a empezar. Ahora, con unos años más, sigo teniendo poca paciencia, pero he aprendido que siempre, siempre se puede volver a empezar, y que la vida va de eso y alguna otra cosa más.

Después esa niña se hizo adolescente y dejó de tejer porque eso ya no molaba, y empezó la rueda de la vida… carrera, trabajo, novios, una boda, niños, hasta que llegó el embarazo de Alejandra, y casi de 8 meses me caí por las escaleras. Nada grave pero si poco glamuroso, porque me resbalé y mi culete bajó de golpe 7 escalones o más…

Entonces me tuve que coger una baja obligada y yo, que no puedo estar quieta, me subía por las paredes, hasta que mi madre me dijo: “hija, no puedes seguir así, ponte a tejer o haz algo porque nos vas a volver locos a todos”, y ese fue el click, empecé a tejer otra vez y, desde entonces, ya no he parado.

Parece que ese “click” o punto de inflexión nos llega en el momento menos esperado, ¿verdad?.

Para mi tejer fue (y es) como una especia de terapia, volver a mis orígenes, y darme cuenta que SI QUIERES, PUEDES. Al principio cuesta pero, poco a poco, vas viendo que todo es posible y eso te hace ganar confianza en ti misma. Lo que más me gusta es el proceso de creación, imaginar algo en mi cabeza, dibujarlo, darle forma, comprar la lana, hacer el patrón y empezar a tejer. Y entonces, cuando lo terminas, te das cuenta de que era verdad, ¡¡¡QUE TÚ SI QUE PUEDES!!!

Porque, al final, todo depende única y exclusivamente de ti.

Así que ese sería mi consejo: si quieres algo empieza, no le des muchas vueltas, porque tendemos a pensar en el resultado final, pero eso no es lo realmente importante. Lo importante es que des el primer paso, y ese te llevará a otro, y a otro, y a otro… y, a lo mejor, no llegas al resultado final que tu pensaste en tu cabecita, porque por el por camino surgen otras cosas que hacen que el resultado final sea infinitamente mejor que el que tú esperabas.

Por eso hoy solo os diría… ¿empezamos?

¡Besos y feliz semana!

 

  1. Hola guapa. Me ha encantado leerte. Yo tejo mucho junto a mi madre pero hasta hace 5 años no volví a empezar de nuevo. Estaba cayendo en una gran depresión y por una compi del trabajo en el hospi, salto esa chispa y fue mi salvación. Tejer me salvo de caer en ese pozo de la depresión y es mi terapia. Un beso

    1. Hola Merche!

      Pues muchísimo animo… y pa arriba!!! tejer ayuda muchísimo, te entiendo perfectamente.

      Un beso gigante,

      Sandra

  2. Hola pues yo he aprendido a tejer de mayor hara 8 años o asi, mi yaya me enseñó ganchillo a hacer cadeneta y yo buscando he conseguido hacer amigurumis tejer chales ,bufandas, hasta unas mantitas , pero de hace un par de años que mis padres están pachucho no consigo tejer, estoy bloqueada .

    1. Hola Raquel,

      Te mando mucha fuerza y espero que tus padres mejoren pronto y que tu vuelvas a coger las agujas. Para mi son una forma perfecta de relajarme.

      Un beso grande,

      Sandra

  3. Me encanta!! Yo no sé tejer, o mejor dicho, nunca lo he intentado, pero me gusta mucho leerte ☺️

  4. Me encanta, que verdad, es cuestión de empezar, a mi también me enseño mi abuela y ahí se quedo en el baúl de los recuerdos, hasta que me quedé en el paro y oí “manos ocupadas mente distraída” y ahí comenzó todo.Gracias por tus palabras. Bss

    1. Hola Teresa,

      ¡Que bueno! si, el click llega en el momento menos pensado. Yo me acuerdo mucho de mí abuela.

      Gracias a ti por tus palabras.

      Besos,

      Sandra

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