Jávea, mi lugar de inspiración

¿Habéis oído hablar alguna vez de las serendipias? Esas oportunidades inesperadas que aparecen en la vida cuando menos las estábamos buscando. Una oferta de trabajo que jamás habrías imaginado, un viaje con amigos cuando ya habías planificado todo tu verano…

Una de las razones por las que Jávea significa tanto para mí es por ellas precisamente.

Desde muy pequeña mis padres solían llevarnos a mi hermana y a mi a una casa que teníamos cerca del mar, en Jávea. Aunque durante el verano la zona estaba llena de gente, nosotros veníamos también en invierno, en ese momento del año en el que pueblo estaba mucho más tranquilo. A pesar de ser una niña, me di cuenta de lo bien que me sentía desconectando de la rutina del colegio en esas playas vacías, en las que mi imaginación era tan real como el mar o las rocas.

Fue en los veranos de mi infancia y juventud en Jávea donde viví algunas de las mejores experiencias de mi vida. Descubrí lugares maravillosos, conocí a personas increíbles que todavía siguen siendo grandes amigos, viví noches de verano viendo las estrellas, paseos en bici para ver el amanecer en Cala Blanca y tardes de buceo en La Granadella o en el Portitxol…

Conforme fui creciendo y dejando de ser una niña que jugaba al pilla pilla en la playa de la Grava, esas serendipias que tanto me cambiaron vinieron a mí, y Jávea y sus alrededores se convirtieron en mi hogar y mi lugar favorito para buscar inspiración, tanto en mi vida en general como para Poleomenta.

Aquí es donde vengo cada vez que necesito buscar inspiración para mis proyectos, o para mi vida en general. Simplemente me siento cerca del mar… y el sonido de las olas y el olor a mar… ¡siempre me dan las respuestas que necesito!

Estas son algunas de las cosas que me gusta hacer, y los sitios a los que suelo ir, porque me ayudan a encontrarme a mi misma, y a volver al camino:

  • Pasear en bici sin rumbo fijo
  • Hacer yoga a primera hora de la mañana con Fran Stutely, ¡es la mejor forma de empezar el día!
  • Tomar un café con leche de avena en Mira Luna. Suelo ir después de yoga, y me siento con mi agenda a planificar la semana o el día, o con el ordenador a trabajar un rato. ¡Disfruto muchísimo estos ratos para mí sola!
  • Almorzar en Cala Bandida
  • Ver el atardecer en Beach House. Me gusta mucho ir con un libro y unas agujas. Los niños se llevan también un libro y pasamos muchos ratos allí, leyendo o hablando los cuatro.
  • Cenar en Cala Clemence en el Portitxol que, junto con la Granadella, son mis dos calas favoritas de Jávea. Las que más me recuerdan a mi infancia.

Todavía hoy, con tres hijos y una vida llena de tropiezos, pero también de alegrías, de buenas sorpresas a pesar de algunas desilusiones, esos recuerdos de Jávea siguen formando parte de mí y los descubro de nuevo cada vez que subo al Cabo de la Nao o que mojo mis pies en las aguas del Ministro.

Y es que, si algo me ha enseñado este lugar maravilloso, es que da igual lo que busques y con cuántas ganas lo busques: al final, las serendipias siempre acaban por cambiar tu destino. ¡Y para bien!

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